Música Encerrada – El legado oral de la diáspora sefardí
MARA ARANDA, voz
CARLES MAGRANER, violas y dirección
Jota Martínez, zanfoña, setar, lavta
David Antich, flautas
Aziz Samsaoui, kanun
Pau Ballester, percusión
Presentación del nuevo disco octubre 2014
En la ciudad de Valencia había judíos desde época inmemorial, pero su mayor afluencia tuvo lugar al producirse la decadencia del Califato de Córdoba. Cuando el Jaime I el Conquistador, rey de Aragón (1213 – 1276) estaba por conquistarla, aquéllos le prestaron su apoyo, y como recompensa el monarca aragonés los incluyó generosamente en el reparto de bienes. En su crónica Llibre dels Feyts, especifica los límites de la amplia aljama (se afirma que los judíos constituían entonces un 7% de la población), que se hallaba principalmente en donde hoy se encuentra en Valencia el Palacio de Justicia y la avenida que conduce al río Turia. Las concesiones del monarca ayudaron a repoblar la ciudad con la llegada de numerosas familias judías procedentes de Cataluña, Aragón e incluso del norte de África y hasta Marsella, familias que recibieron casas y tierras y que contribuyeron al fortalecimiento del barrio judío. Se dedicaban sobre todo a la producción de calzado, orfebrería y al comercio de productos agrarios. Un barrio que con el tiempo se convirtió en centro aislado y totalmente desvinculado del entramado urbano y social de Valencia y que, al contrario de lo ocurrido en otras ciudades, desapareció completamente con las reformas urbanas realizadas a partir del siglo XV.
